Voy a quejarme

Hoy voy a quejarme.

Aunque haya nacido en el sur de Europa y no use burka ni hijab, ni vayan a lapidarme ni haya sufrido ablación del clítoris. Aunque pueda salir sola a la calle, aunque haya tenido acceso a estudios y aunque mis padres me hayan dado las mismas libertades que a mi hermano.

Aunque no tenga motivos para quejarme como muchos dicen.

Hoy voy a quejarme.

Voy a quejarme por sentir miedo, un miedo cuya única raíz es ser mujer. Voy a quejarme por todas las situaciones incómodas, degradantes, injustas y cosificadoras que he tenido que vivir.

Y para ello pondré algunos ejemplos.

La vuelta a casa.

De vuelta a casa, un día cualquiera, decido volver caminando, porque me gusta caminar por la noche y me gusta ir sola y me gusta ir escuchando música. Y sólo por eso estoy creando un riesgo. No quiero cogerme un taxi ni llamar a nadie para que me recoja porque no quiero que por miedo tenga que dejar de hacer cosas que me gustan . Pero esa noche, como tantas otras, de frente me encuentro un grupo de chicos que vuelve de fiesta y empiezan a decir cosas. Y tengo miedo así que me cambio de acera. Como siempre gritan cosas como “¿Qué haces tan sola?” “¿No te quieres venir con nosotros?” y uno de ellos cruza, borracho, y me pasa el brazo por encima. Y yo se lo quito muerta de miedo rezando para que no vengan los demás. Sigue diciendo cosas como: “¿No te apetece seguir la fiesta?” Si vamos a hacer que te lo pases genial…” mientras intenta cortarme el paso.  Entonces uno de ellos grita “venga pesado” y siguen su camino. Mañana amanecerán y no tendrán sensación de haber hecho nada malo y yo no volveré a irme andando a casa durante tres meses hasta que se me pase el miedo.

Las noches de fiesta.

Dan para mucho las noches de fiesta. Empecemos por lo previo. “¿Qué te vas a poner?” “Unos pantalones negros y una camiseta de tirantes”. “¿No vas a llevar tacones? Es un evento importante” “No tía, me hacen daño” “No pasa nada, llévate otros zapatos en el bolso y a la mitad de la noche te los cambias”. ¿Se dan cuenta de lo estúpido que es eso? Es algo así cómo: Mira da igual, ponte algo que hace que te duelan los pies, te salgan ampollas, te dobles los tobillos, aumenten notablemente tus posibilidades de besar el suelo, te excluya de las zonas de césped, generalmente haga que camines un poco raro  y hará que estés incómoda, pero a ver…es que estiliza un poco las piernas. Jódete un tiempo, sólo la primera mitad, que es cuando todo el mundo mira el modelito que llevas puesto, es cuando se hacen las fotos y cuando la gente no lleva muchas copas encima y ya luego te pones cómoda. Porque claro, ir cómoda desde el principio es una locura. Yo me imagino un mundo en el cual a los hombres socialmente se  le impone llevar pinzas en los pezones y van ellos así, sufriendo pero guapos. Y me parecería una locura, lo mismo que las mujeres que se ponen tacones aunque les destrocen los pies. Ahora, vale, ponte planos si quieres. Maquíllate, peínate, ponte sujetador, coge el bolso. Aquí voy a hacer mención a un comentario que me encanta: “Sí, claro, tú eres muy feminista y todo eso pero bien que te pintas”. Me encantaría un mundo en el cual la gente empezara a entender que a veces una se pone guapa para sí misma y no para dar envidia a otras mujeres ni para ligar. Yo me pinto. Porque me supone poco tiempo, no me hace daño y me gusta como me veo en el espejo. Y sí, soy feminista.

Siguiente fase de la noche de fiesta.El bar. No entiendo por qué la mayoría de hombres de este mundo entendéis que si una chica se queda hablando con vosotros es porque quiere que se metan en sus bragas. No ya que ella se meta en tus pantalones porque ella no está enviando ninguna señal que no sea que está hablando contigo, pero tú deduces, lógicamente, que se queda hablando contigo porque quiere algo más. Hay muchas cosas que deducir de esta situación, pero quizá la más importante es que ese hombre da por supuesto que su conversación no es tan interesante como su pene, así que si ella quiere conversación se irá a hablar con alguna chica, y que lo único que la ata a su verborrea es el sexo de después. Obviamente la chica que se queda fumando un cigarro fuera con un chico está soltera porque las que tienen novio no pueden hacer eso. Eso que para mí es una conversación con un ser humano y para muchos es sólo verborrea pre-coito. Todo sigue en su línea lógica. El otro día estuve hablando con un chico, nos llevamos bien y le di mi número, a la mañana siguiente me habló y me preguntó que pasaría cuando quedáramos, que si entre nosotros surgiría algo. Le  respondí lo más sincera que pude algo así cómo: “No te conozco apenas. Lo primero será quedar y ya veremos, aunque ahora mismo tengo muchas cosas en la cabeza y mi prioridad no es empezar nada, pero nunca se sabe” Me llamó sosa y me dijo que entonces para qué le había dado mi número. Ese es el nivel.

Y llegamos al final de la noche. Yo soy una persona bastante fiestera y trasnochadora. Siempre lo he sido y me gusta pensar que siempre lo seré. Esto es una verdad cómo un templo que a ciertas horas de la noche el porcentaje de chicos empieza a aumentar y el de mujeres a disminuir. Porque parece ser que no está muy bien visto que una chica siga en el bar a las seis de la mañana. Esto supongo que lo hemos aprendido de la cenicienta (que por cierto también llevaba tacones y encima de cristal y luego se queda con un hombre que no se acuerda ni de su cara, pero bueno eso es otra). Yo siempre me quedo hasta el final y generalmente con mi grupo de amigos. He escuchado afirmaciones tales cómo que me quedo a zorrear o que seguro que soy lesbiana, porque o te los quieres follar a todos o es que realmente son tus colegas porque no te van los penes. Otra vez es el pene más relevante que la conversación que me puedas ofrecer. Pero sin duda el comentario mejor que me han soltado fue una vez que estaba hablando con un amigo y un hombre más mayor que nosotros en un bar de madrugada y en un momento de la noche mi amigo fue al baño. Un chico se acercó a ligar conmigo y yo sutilmente pasé de él y seguí hablando con el hombre. Minutos después se acercó para decirme que parecía una puta, que por eso pasaba de él que era de mi edad para quedarme con el viejo ese. Esta deducción de hechos es exactamente igual de lógica que todas las anteriores ¿no os parece? Otro comentario precioso que también me soltó otro chico  una vez en las últimas de la fiesta fue algo así cómo que él nunca querría tener una novia como yo, que estaba tan tarde en un bar, hablando con hombres, que yo no era una mujer de fiar. El chico con el que yo estaba por aquel entonces estaba en esa misma fiesta, y a mi me dio mucha pena pensar que ese pobre diablo no quisiese una pareja con la que pasarlo bien y quisiese un mueblecito con el pelo largo. Pero yo no se lo dije y él si se encargó de decirme bien clarito lo mala persona que yo le parecía. Supongo que quería que me marchase a casa a esperar a mi novio mientras el sí puede ir a una fiesta a hablar con otras chicas como él estaba haciendo.

Las relaciones amorosas

El comienzo de las relaciones. Esa preciosa primera cita. Todos hemos escuchado a algún chico decir “Tío la recogí en su casa, la llevé a cenar y luego fuimos a tomar un helado, me gasté 20 pavos y al final no pasó nada”. Mi cuerpo no es una medio de pago. No puedes hacer cosas por mí o gastarte dinero y pensar que yo tengo algún tipo de obligación en tener sexo contigo, porque no es con sexo como yo devuelvo las cosas. Y alguno dirá “Pues para qué quedas con él si los chicos vamos a lo que vamos, sólo pensamos en eso” Y yo me río. Todos pensamos en sexo, chicos y chicas. La única diferencia es que el chico tiene más obligación o derecho de mostrarlo abiertamente. Todos tenemos necesidades y sentimientos. Y a todos nos apetece a veces, y a veces no, a veces en la primera cita y a veces con más confianza. Y no es porque sea hombre o mujer. Y ni todos los hombres piensas siempre en sexo ni todas las mujeres quieren llevarte al altar.

Luego continuamos con la relación y vamos cogiendo confianza. Un chico con el que salía decidió presentarme a sus amigos una noche. Cuando me vio tuvo el detallazo de decirme: “Tío que voy a presentarte a mis colegas ¿no te podías haber puesto más mona?” Claro, queremos enseñar a los amigos el maravilloso objeto que tenemos. Que es guapa. Queremos fardar. Me callé y por aquel entonces me molestó pero me pareció normal. Luego pensé que es igual de raro que si yo le hubiese dicho “mira para esta noche que te voy a presentar a mis amigos léete este par de libros y redacta una crítica bien argumentada” Para fardar de que estoy con chico que piensa, sabes. Lo mío es incluso más lógico si lo pensamos aisladamente. Más tarde escucharemos cosas cómo “¿Por qué te arreglas tanto si vas con tus amigos?” A ver, ¿En qué quedamos? ¿Cómo funciona esto? Yo me arreglo si vas a presumir de mí pero no si yo quiero. Para que sepan que tú estás con una chica guapa pero no tanto si tú no la puedas controlar. “Oye no mira, quítate eso y ponte un chándal si vas con tus amigas” En mi boca suena ridículo, igual que en la tuya.

Luego está el problema de no querer llevar una relación convencional. No voy a entrar en el dilema del poliamor, me quedaré con las relaciones abiertas. Imagínense que una pareja en un círculo más o menos tradicional decide llevar una relación estable pero abierta. Ella se lo contará a las amigas y éstas le dirán cosas como “¿Te lo ha propuesto él verdad? Eso es porque se quiere tirar a todo lo que se menea” “Pero tía, eso es una falta de respeto. Si te quiere de verdad no tiene necesidad de follarse a otras”.¿Por qué sólo hay una forma de amar? ¿Eso quién lo ha dicho? ¿Disney o la iglesia católica? Y vamos a imaginarnos que  ella responde “En realidad lo he propuesto yo, él dice que está bien con la relación tradicional” Alguna pensará “Esta es una suelta de cascos” Una mujer criticando a otra mujer es una de las cosas más tristes de nuestra sociedad y es algo tan normal que me asusta. No somos enemigas, no nos robamos los hombres y no tenemos que medirnos todo el rato. Por favor, esto tenemos que empezar a aprenderlo. Él, por otro lado, se lo contará a sus amigos y las respuestas serán algo así cómo “Joder tío que bien te lo montas” “Ojalá yo pudiera tío y tirarme a todas las que quisiera” y alguno pensará en ella y dirá “Tío ¿y no te enfada que se la pueda tirar cualquier otro?  y entonces, vamos a imaginar que él responde “Lo he propuesto yo, ella no quiere tener nada con nadie de todos modos” “Ostia que jefe. Te ha salido perfecto”. Él es un Dios y ella una puta. Y en este mundo sólo hay una forma de amar. Y esta es otra de las deducciones lógicas que me encantan de la sociedad. Y todas las personas que dirán que el amor va de la mano con la exclusividad yo les pregunto si no conocen a ninguna pareja que se quiera pero que se hayan puesto los cuernos. Porque yo conozco muchas. ¿Nadie se ha parado a pensar que la verdadera falta de respeto no son los cuernos si no la mentira y que todo el problema está quizá en una falta de dialogo? Ahí lo dejo.

Otra perlita que me soltaron de fiesta el otro día fue cuando me preguntaron cuantos novios había tenido, yo dije que ninguno y me respondieron “¿Por qué no has tenido ningún novio con lo guapa que eres?” ¿Se dan cuenta? La decisión de estar soltera no la tengo yo por lo visto. Si siempre he estado soltera es porque soy fea, porque los hombres no quieren estar conmigo, no porque yo no quiera. Ninguna mujer quiere estar soltera por decisión propia ¿no? Qué locura.

Así es mi vida. No tengo nada de lo que quejarme como me dicen muchas veces. Pero aún así me quejo y no voy a dejar de hacerlo. Soy feminista y también soy machista. No hace falta que los hombres se lo tomen como el peor insulto del mundo. Yo reconozco que tengo conductas machistas y obviamente casi todos ellos también, porque me he criado en esta sociedad y tengo muchas conductas asimiladas. Pero quiera desaprenderlas y esa es la diferencia. Porque yo no soy una moneda de cambio, ni una puta, ni una guarra, ni una robanovios, ni un objeto, ni una competidora, ni una esclava, ni una criada. Soy libre y quiero ser igual que tú. Y también quiero que tú no tengas que ser siempre fuerte, que no puedas llorar, que no puedas ser débil ni frágil ni llevar bolso si te da la gana.

Yo quiero que seamos iguales y que luchemos de la mano.  

 

 

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